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La lucha de Aminatu Haidar
28/12/2008
By: Prof. Stephen Zunes
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Traducción: M.Limam Mohamed Ali -------------- 7 de octubre de 2008.
Aminatu Haidar, una activista pacífica del Sahara Occidental y líder clave en la lucha de su pueblo contra la ocupación marroquí respaldada por EE.UU. desde hace 33 años, ha sido distinguida con el Premio de los Derechos Humanos de Robert F. Kennedy de este año.
Este reconocimiento a Aminatu Haidar y a su campaña en pro de la libertad de forma no violenta es significativo en el sentido de que la lucha del Sahara Occidental ha pasado a menudo inadvertida, incluso entre muchos activistas de los derechos humanos. Además, pone de relieve el trabajo de una mujer musulmana y árabe que lucha por la libertad de su pueblo por medios pacíficos y ayuda a poner en duda las impresiones sostenidas por muchos norteamericanos de que aquéllos que se resistan a los regímenes apoyados por EE.UU. en esa parte del mundo son misóginos y extremistas violentos. Sucesivas administraciones norteamericanas han utilizado este estereotipo para justificar intervenciones militares y respaldar gobiernos represivos y ocupaciones militares. Lamentablemente, dado su rol en hacer posible la ocupación marroquí, el Gobierno norteamericano ha mostrado poco entusiasmo por Aminatu Haidar y por la notoriedad que supone su premio de RFK para toda la causa del Sahara Occidental.
La ocupación marroquí
En 1975, el Reino de Marruecos conquistó el Sahara Occidental—en vísperas de su esperada independencia de España—a despecho de una serie de resoluciones del Consejo de Seguridad y una histórica decisión en 1975 del Tribunal Internacional de Justicia confirmando el derecho de los habitantes del país a la autodeterminación. Con las amenazas del veto francés y norteamericano en la ONU impidiendo que se tomaran acciones decisivas por parte de la comunidad internacional para poner término a la invasión marroquí, el nacionalista Frente POLISARIO lanzó una lucha armada contra los ocupantes. El Frente POLISARIO fundó la República Árabe Saharaui Democrática en febrero de 1976, que posteriormente ha sido reconocida por casi 80 países y es Estado miembro de pleno derecho de la Unión Africana. La mayoría de la población autóctona, conocidos como los saharauis, fueron al exilio, principalmente a campamentos de refugiados en Argelia dirigidos por el POLISARIO. Gracias en parte a la ayuda militar de los EE.UU., Marruecos con el tiempo fue capaz de tomar el control de la mayor parte del territorio, incluyendo las principales ciudades. También construyó, gracias a la ayuda de los EE.UU., una serie de arcenes de arena fortificados en el desierto que efectivamente impidió la penetración de las fuerzas del POLISARIO dentro de los territorios controlados por Marruecos. Además, en violación de la Cuarta Convención de Ginebra, desplazó al interior del Sahara Occidental a más de diez mil colonos hasta que fueron el doble de la población restante de los nativos saharauis. Sin embargo, el POLISARIO logró una serie de victorias diplomáticas que generaron un apoyo internacional generalizado a la autodeterminación y en rechazo al reconocimiento de la toma del poder por parte de Marruecos. En 1991, el POLISARIO aceptó un cese al fuego a cambio de una promesa marroquí de permitir un referéndum bajo supervisión internacional sobre el destino del territorio. Marruecos, sin embargo, rehusó permitir que el referéndum avance.
El apoyo francés y norteamericano al Gobierno marroquí impidió al Consejo de Seguridad de que prestara la presión diplomática necesaria para que el proceso refrendario avance. El POLISARIO, entretanto, reconoció su incapacidad para derrotar a los marroquíes por medios militares. Por consiguiente, la lucha por la autodeterminación se trasladó al interior de los territorios ocupados por Marruecos, donde la población saharaui lanzó una campaña de resistencia pacífica contra la ocupación. Resistencia pacífica El Sahara Occidental ha conocido actos espontáneos y aislados de una resistencia pacífica abierta desde que comenzara la conquista marroquí. En 1987, por ejemplo, una visita a los territorios ocupados por parte de una comisión especial de las NN.UU. para investigar las violaciones de los derechos humanos provocó protestas en El Aaiún, capital del Sahara Occidental. El éxito de esta importante manifestación fue de lo más extraordinaria, dado que la mayoría de los principales organizadores habían sido arrestados la noche anterior y la ciudad estaba bajo un estricto toque de queda. Entre los más de 700 arrestados se encontraba Aminatu Haidar de 21 años de edad.
Estuvo “desaparecida” por cuatro años, encarcelada sin cargos o procesamiento, y la tuvieron en centros de detención secretos. En estos centros penitenciarios, ella junto a otras 17 mujeres saharauis sufrieron torturas y abusos con frecuencia. La mayoría de la actividad de la resistencia dentro de los territorios ocupados permaneció en la clandestinidad hasta principios de septiembre de 1999, cuando los estudiantes saharauis organizaron sentadas y vigilias para revindicar mejoras en las becas y subsidios para el transporte del Gobierno marroquí. Puesto que una explícita exigencia de independencia habría sido brutalmente sofocada de inmediato, los estudiantes esperaban desafiar los límites de disidencia aprovechando sus relativas libertades intelectuales. Los antiguos presos políticos que pedían indemnizaciones y responsabilidades por sus desapariciones respaldadas por el Estado pronto se sumaron a las vigilias pacíficas, junto con trabajadores saharauis de las cercanas minas de fosfato y la unión de licenciados en paro. El movimiento fue sofocado a pocos meses. Aunque las reivindicaciones de lo que ha llegado a conocerse como la Primera Intifada Saharaui aparentaba no ser política, sirvió de prueba para el público saharaui y el Gobierno marroquí a la vez. La Intifada saharaui preparó el terreno para que los saharauis pudieran presionar por reivindicaciones más audaces y tomar parte en protestas más amplias en el futuro que desafiarían directamente a la ocupación marroquí en sí. Una segunda intifada saharaui, la cual se le conoce como “Intifadatu al-Istiglal” (la Intifada de la Independencia), comenzó en mayo de 2005. Miles de manifestantes saharauis, encabezados por mujeres y jóvenes, tomaron las calles de El Aaiún en protesta por la continua ocupación marroquí y exigiendo la independencia. Las manifestaciones y sentadas que fueron, en gran medida, pacíficas tuvieron que hacer frente a una severa represión por parte de las tropas y colonos marroquíes. En horas, los activistas saharauis más destacados fueron secuestrados, incluida Aminatu Haidar, que fue brutalmente golpeada por las fuerzas de ocupación marroquíes. Luego los estudiantes saharauis en las universidades marroquíes organizaron manifestaciones de solidaridad, huelgas de hambre, y otras formas de protestas pacíficas. Durante todo el resto de 2005, la Intifada continuó con protestas espontáneas y programadas a la vez, las cuales tuvieron que hacer frente a la violenta represión de las autoridades marroquíes. Aminatu Haidar fue puesta en libertad antes de terminar los siete meses a raíz de la presión ejercida por Amnistía Internacional y el Parlamento Europeo. Entretanto, las protestas pacíficas han continuado, pese a la represión actual de las autoridades marroquíes apoyados por los EE.UU. A pesar de las continuas desapariciones, asesinatos, palizas, y torturas, Aminatu Haidar ha continuado abogando por la acción pacífica. Además de organizar esfuerzos dentro de su país, viajó mucho para concienciar internacionalmente sobre la actual ocupación marroquí y para abogar por el derecho a la autodeterminación del pueblo saharaui
EE.UU. aumenta su apoyo a Marruecos
A medida que aumentó la represión, los EE.UU. ofrecieron más ayuda a Marruecos. La Administración Bush quintuplicó la ayuda militar y de seguridad y firmó un acuerdo de libre comercio. Los Estados Unidos mantuvieron en gran medida su silencio sobre la situación de los derechos humanos en el Sahara Occidental ocupado que cada vez se deteriora más mientras se deshacen en elogios para con la política interna y reformas económicas del rey Mohamed VI. El programa del Partido Republicano de este año escogió al Reino de Marruecos en particular por su “cooperación y desarrollo social y económico” sin ninguna mención al Sahara Occidental. Sin embargo, la ocupación propiamente dicha continúa resultando problemática para Marruecos. Continúa la Resistencia pacífica a la ocupación. La mayor parte de la comunidad internacional, pese a los esfuerzos franceses y norteamericanos, ha rechazo reconocer la ilegal anexión de Marruecos al territorio. Por ende, el Reino de Marruecos abogó recientemente por un plan de autonomía para el territorio. Los saharauis, con el apoyo de la mayor parte de los pueblos del mundo, rechazaron la propuesta puesto que no les permitiría la opción a la independencia, ya que todos aquéllos que viven en territorios no autónomos tienen este derecho legítimo. De hecho, el plan de autonomía se basa en el supuesto de que el Sahara Occidental es parte de Marruecos, una aseveración que ha sido frontalmente rechazada por Naciones Unidas, el Tribunal Internacional de Justicia, la Unión Africana, y un amplio consenso de dictámenes internacionales. Aceptar el plan de autonomía marroquí significaría que, por vez primera desde la fundación de las NN.UU. y la ratificación de su Carta hace más de 60 años, la comunidad internacional estaría aprobando la expansión del territorio de un país por la fuerza militar, y de este modo se estaría sentando un peligroso y desestabilizador precedente.
Además, la propuesta de Marruecos no incluye ningún mecanismo para hacer cumplir su aplicación, ni hay indicios de que la deficiente situación actual de los derechos humanos vaya a experimentar alguna mejoría. También es confusa en lo que afecta a cuánta autonomía está ofreciendo Marruecos, ya que retendría el control sobre los recursos naturales del Sahara Occidental y la ejecución de la ley. Asimismo, la propuesta parece indicar que todos los poderes no conferidos específicamente a la región autónoma continuarían siendo competencia del Reino.
Pese a esto, la Administración Bush describe al plan de autonomía de Marruecos como “creíble y serio” y de que es la “única solución posible” para el conflicto del Sahara Occidental, además de insistir en que “un estado independiente en el Sahara no es una opción realista.” Mientras estaba de visita en Marruecos el mes pasado, la Secretaria de Estado Condoleezza Rise expresó su apoyo a las “buenas ideas” propuestas por los ocupantes marroquíes. Al referirse al conflicto que ha durado 35 años, declaró que “ya es hora de que sea resuelto”, presumiblemente mediante la aceptación por parte de los saharauis de su destino de vivir permanentemente bajo dominio marroquí.
Además figuras demócratas claves dentro de la Cámara de Representantes han intervenido en apoyo del derecho de Marruecos de conquistar el Sahara Occidental, con el diputado Gary Ackerman (diputado demócrata por Nueva York), que preside la subcomisión de Oriente Medio, al que se sumaron el líder de la Mayoría, Steny Hoyer (demócrata por el Distrito de Maryland) y el Presidente del Comité Ejecutivo Demócrata, Rahma Emmanuel (diputado demócrata por Illinois) en firmar una carta que endosa el plan de autonomía. Destacados congresistas republicanos suscribieron la carta incluido el líder de la minoría en el Congreso, John Boehner (congresista republicano por Ohio), el miembro republicano de la Cámara de Representantes, Whip Roy Blunt, y el antiguo Presidente de la misma Dennis Master (congresista republicano por Illinois). De hecho, más de 80 de los firmantes son o presidentes de comisiones o miembros de alto rango dentro de comisiones claves, subcomisiones y de la dirección electa de la Cámara de Representantes de los EE.UU. otro indicio más en esta época post-Guerra Fría del esfuerzo bipartidista por socavar el principio al derecho de autodeterminación de rancia tradición. Defensa y apoyo a Aminatu Haidar
La elección por parte del Centro de los Derechos Humanos Memorial Robert F. Kennedy de Aminatu Haidar—una de las figuras opositoras más destacas al plan de autonomía respaldado por EE.UU. —puede que haga más difícil para la Administración Bush lograr la aceptación de la propuesta marroquí por la mediación de un Consejo de Seguridad reacio. Irónicamente, los Estados Unidos rechazaron un plan de autonomía mucho más generoso para Kosovo y en cambio presionó por el reconocimiento de las NN.UU. a la declaración unilateral de independencia de esa nación, aunque Kosovo fue legalmente parte de Serbia y el Sahara Occidental es un país bajo ocupación militar extranjera.
Desgraciadamente, las administraciones norteamericanas se han esforzado mucho para impedir que laureados con el Premio RFK tengan la oportunidad de contar sus historias. Por ejemplo, la Administración Reagan les negó la entrada a los Estados Unidos a representantes de las CoMadres, las premiadas en 1984—el grupo de mujeres salvadoreñas que luchan en nombre de familiares muertos y secuestrados así como otras victimas de la junta apoyada por los EE.UU. Ni siquiera pudieron recibir su premio.
Además de la modesta gratificación en metálico, el premio de los derechos humanos incluye la expectativa de que el Centro de Derechos Humanos Memorial Robert F. Kennedy lanzaría una campaña de apoyo y defensa legal y asistencia técnica mediante una asociación con la galardonada. Según Monika Kalra Varma, la directora del centro, “El Premio de Derechos Humanos Robert F. Kennedy no solo reconoce a una valiente defensora de los derechos humanos sino que supone el inicio de un partenariado a largo plazo del Centro Robert F. Kennedy con la Sra. Aminatu Haidar y de nuestro compromiso con ella de hacer realidad el derecho a la autodeterminación del pueblo saharauis.”
El Senador Edward Kennedy (congresista demócrata por Massachussets), hermano del senador asesinado el cual el premio lleva su nombre, declaró, “Felicito a Aminatu Haidar por recibir este galardón. Todo aquel que se preocupe por la democracia, los derechos humanos, y el imperio de la ley hacia el pueblo del Sahara Occidental estará inspirado por su extraordinaria valentía, dedicación y la destreza de su trabajo que lleva a cabo en su nombre.” Los pasos siguientes
El Sahara Occidental continúa siendo un territorio ocupado sólo porque Marruecos ha rechazo respetar una serie de resoluciones del Consejo de Seguridad que exigen al reino a poner término a su ocupación y a reconocer el derecho del pueblo de ese territorio a la autodeterminación. Marruecos ha sido capaz de persistir en su terca resistencia de no cumplir con sus obligaciones jurídicas internacionales porque Francia y los Estados Unidos, que ejercieron el derecho a veto en el Consejo de Seguridad, han bloqueado la aplicación de estas resoluciones. Además, Francia y los Estados Unidos sirvieron de principales proveedores de armamentos y otra asistencia de seguridad a las fuerzas de ocupación marroquíes. Por consiguiente, al menos una resistencia tan importante como la resistencia pacífica de los saharauis contra las políticas de ocupación de Marruecos debería alentar el uso de acciones pacíficas por parte de los ciudadanos de Francia, de los Estados Unidos y de otros países que han permitido que Marruecos continuara con su ocupación. Tales campañas desempeñaron un papel fundamental en forzar a Estados, Francia, Australia y Gran Bretaña para que cesara su apoyo a la ocupación de Indonesia a Timor Oriental. Ha surgido una red de solidaridad en decenas de países alrededor del mundo, muy en particular en España y en Noruega, pero todavía no ha tenido un impacto muy importante en los Estados Unidos, donde podría tener mayor importancia.
El éxito de una lucha por la independencia pacífica de un pueblo árabe y musulmán bajo el liderazgo de Aminatu Haidar podría sentar un importante precedente. Demostraría cómo, contra todo pronóstico, una población a la cual se le excede en número y sobrepasa en potencia de fuego puede ganar mediante el poder de la no violencia en una parte del mundo donde resistir frente a un gobierno autocrático y a una ocupación militar extranjera ha engendrado a menudo actos de terrorismo y otras violencias. Además, la estructura democrática participativa dentro del movimiento de resistencia saharaui y la prominencia de la mujer en puestos fundamentales de liderazgo puede servir de modelo importante en una región donde las formas autoritarias y patriarcales de gobierno han dominado tradicionalmente. El resultado final no depende solo de los saharauis, pero sí de la comunidad internacional, particularmente aquéllos, entre nosotros que estamos en Estados Unidos, que deciden si tal lucha es digna de merecer nuestro apoyo.
Stephen Zunes, uno de los principales analistas políticos de Foreign Policy In Focus, es profesor de Política y dirige la Cátedra de Estudios de Oriente Medio en la Universidad de San Francisco. ------------------------------ Published by Foreign Policy In Focus (FPIF), a project of the Institute for Policy Studies (IPS, online at www.ips-dc.org). Copyright © 2008, Institute for Policy Studies.
Read original text in English on UPES website
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